PASTILLAS PARA NO SOÑAR-JOAQUÍN SABINA

https://www.youtube.com/watch?v=EKdKFL9UKEc
“Deme pastillas para no soñar”, así dice el estribillo de la conocida canción de Sabina y creo que es el canto que, lamentablemente, representa lo que nos pasa como sociedad. Por distintas razones hemos dejado de soñar, el discurso pragmático, centrado en el resultado material y de corto plazo, ha minado nuestra capacidad de imaginar grandes proyectos, ponernos metas desafiantes, buscar ir mas allá de lo obvio, fácil y alcanzable.

Por distintas razones nos han convencido que es mejor tener únicamente metas alcanzables y que el camino corto, el atajo, la ventaja mal habida, son las rutas al éxito, lo que trae reconocimiento y es admirado por el resto.

Día a día vemos que eso no es así. Para avanzar es imprescindible el esfuerzo, perseverar, aprender del error fecundo, tolerar la frustración y, en muchos casos, saber esperar.  Seguramente la venta de pastillas para no soñar explica el desmedido crecimiento de farmacias.


Como recuperar entonces la capacidad de soñar? ¿Podremos encontrar un antídoto que elimine el efecto de las pastillas para no soñar? Creo que sí.

En primer lugar, hay que recuperar la construcción de proyectos colectivos, eso permite sentirse acompañado y dispuesto a enfrentar tareas que inicialmente aparecen muy difíciles o lejanas. La crisis de sueños colectivos, de desafíos compartidos, de proyectos aglutinadores hace que cada uno se repliegue a su sueño o proyecto individual, que naturalmente será de una envergadura distinta.

La recuperación de ese sueño colectivo pasa, inicialmente, por aprender del pasado,  tener una mirada más optimista respecto del futuro y una mayor confianza en quienes comparten el camino con nosotros. También es necesario reconocer las debilidades propias, asumir maduramente que necesitamos de otros.

La construcción de un sueño colectivo pasa también por el diálogo y el respeto, por la necesaria valoración del argumento por sobre la fuerza, por buscar la verdad en lo que el otro dice.

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